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    Sensaciones Cítricas Maridaje con Tequila

    2014
    05
    Mar
    Sensaciones Cítricas Maridaje con tequila

    Sensaciones Cítricas Maridaje con Tequila

    Habíamos aprendido que los destilados no sirven para maridar la comida; mezcales, vodkas, aguardientes, siempre los hemos pensado como aperitivos, digestivos o sencillamente festivos. De mano de la empresa Hedoné redescubrimos la bebida y tenemos ya varios meses aprendiendo maridajes en la experiencia llamada Sensaciones Cítricas.

    Los restaurantes Romina, Turtux, Eloise Chic Cuisine, la Taberna del León, todos han sido en uno u otro momento sedes para Sensaciones Cítricas. Viajamos también a la Riviera Maya: en la Hacienda Xcanatún en Mérida, en las Villas Flamingos en la isla Holbox, el hotel Al Cielo en Playa del Carmen y el Hotel B de Cozumel, en todos ellos pudimos constatar que el tequila puede ser utilizado para comer. Obviamente el proceso no es sencillo, los chefs de todos estos lugares consiguieron con variable éxito- maridar los tequilas de Tres Generaciones, que son la marca que ha apoyado esta iniciativa que busca nuevos usos para la bebida nacional. Un tataki de atún y tiradito de callo de hacha, robalo chileno con glasé de naranja, o utilizar el mismo tequila para preparar los platillos como en la Hacienda Xcanatún hicieron al elaborar un tournedó de res con salsa pimienta al Tequila Tres Generaciones Añejo, acompañados de esquites de maíz pozolero a la lima dulce, que obviamente marida a la perfección con el Tequila Añejo de Tres Generaciones. Hedoné ha buscado impulsar los menús de Sensaciones Cítricas (porque los cítricos ponen el acento necesario -aunque no siempre- para alcanzar la armonía con el destilado) en distintos restaurantes del Distrito Federal, pero también ha conseguido a hoteles boutique a lo largo y ancho de la República para dar a cono- cer a un público internacional sobre las posibilidades que tiene el tequila. Por experiencias desafortunadas, en el extranjero el tequila está relacionado con grandes borracheras, con este tipo de experiencias en los que un gran chef crea grandes platillos para un muy buen tequila (en este caso el triple destilado del Tres Generaciones) la relación con el tequila cambia radicalmente. Incluso para bebedores tradicionales de buenos tequilas, el buscar estos maridajes amplía los usos de la bebida, que merece ser revalorada como opción gastronómica ahora que el mercado se ha depurado, quedando muy buenas opciones para los paladares más exigentes.

    «Los menús de Sensaciones Cítricas son posibles gracias a la alianza con Tequila Tres Generaciones, que distribuye La Madrileña. En casi todas las comidas probamos los tres tequilas, el blanco, el reposado y el añejo. En todas las experiencias, incluidas las de la Riviera Maya, estuvo presente Alberto Navarro, experto en destilados quien debería incluirse en el menú porque da unas muy entretenidas cátedras sobre tequila, sabores, gustos y hasta de historia».

    Tener a Alberto en estas experiencias nos hizo entender un poco más de la historia, los usos y costumbres del tequila, además de contarnos de dón- de salió la marca Tres Generaciones, sobre cómo se hacen los tequilas, sus técnicas de elaboración, todo con fantásticas historias como aquella del con- trabando, durante los años de la prohibición, de te- quila mexicano a Estados unidos que era marcado como ‘Whiskey Mexicano’. Pero claro, Alberto es un gran plus, porque la comida habla por si sola. un tataki de atún y tiradito de callo de hacha, robalo chileno con glasé de naranja, o utilizar el mismo tequila para preparar los platillos como en la Hacienda Xcanatún hicie- ron al elaborar un tournedó de res con salsa pimienta al Tequila Tres Generaciones Añejo, acompañados de esquites maíz pozolero a la lima dulce, que obviamente marida a la perfección con el Tequila Añejo de Tres Generaciones. Hedoné ha buscado impulsar los menús de Sensaciones Cítricas (porque los cítricos ponen el acento necesario -aunque no siempre- para alcanzar la armonía con el destilado) en distintos restaurantes del Distrito Federal, pero también ha buscado a hoteles boutique a lo largo y ancho de la República para dar a conocer a un público internacional sobre las posibilidades que tiene el tequila. Tuvimos únicamente una experiencia gastronómica desafortunada, cuan- do un chile relleno  que por otro lado estaba muy bueno-, picaba… todo hubiera estado bien (la cena fue a un lado del mar, con una gran plática e historias que próximamente les contaremos), pero siendo el maridaje tequila, lo único que se lograba era que el chile fuera insoportable, fuera de eso, el te- quila y la comida fueron deliciosos y armónicos. Por experiencias desafortunadas, en el extranjero el tequila está relacionado con grandes borracheras, con este tipo de experiencias en los que un gran chef crea grandes platillos para un muy buen tequila (en este caso el triple destilado del Tres Generaciones) la relación con el tequila cambia radicalmente. incluso para bebedores tradicionales de buenos tequilas, el buscar estos maridajes amplía los usos de la bebida, que merece ser revalorada como opción gastronómica ahora que el mercado se ha depura- do, quedando muy buenas opciones para los pala- dares más exigentes. Durante este viaje de Mérida a Holbox pudimos, además, conocer a grandes líderes mexicanos como a Beatriz Tinajero, la empresaria que dejó absolutamente todo en el DF para irse a Cozumel a donde abrió el Hotel B, precioso rincón donde probamos el Obceno de Chocolate; o el Hotel Villa Flamingos con sus curiosas casas para las iguanas, en el Hotel Al Cielo en Playa del Carmen, con una espectacular vista cenamos con los platillos del chef Francisco Morales. Pasamos rápidamente por la Casa Azul en Mérida en donde lamentamos no habernos quedado (porque uno puede sentirse en el Siglo XiX en aquella preciosa arquitectura). Los paisajes, los increíbles atardeceres, la estupenda comida, obvio el Tequila, las fantásticas historias de Alberto y los empresarios hoteleros nos hicieron recordar que lo tenemos todo en Mé-xico y este espectacular viaje es apenas un atisbo a las grandes experiencias que nos aguardan, lite- ralmente, a la vuelta de la esquina.