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    ¿Están Escuchando?

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    2012
    12
    Abr

    Esta mañana me encuentro con este artículo en el Wall Street Journal (click aquí), donde hablan de los esfuerzos que hacen ahora los hoteles para ‘conquistar’ al huésped en sus primeros 15 minutos de llegada. Mencionan también el poder de las redes sociales para satisfacerlo y como pueden capacitar a los empleados para que el servicio sea mas ‘intuitivo’. Me hizo pensar en dos casos que me sucedieron personalmente y cómo unos detalles hicieron toda la diferencia.

    Viajando el año pasado, estuve poniendo información en twitter antes de llegar a los hoteles. Les decía como andaba, dónde estaba, etc.. Quiero contarles dos casos diferentes que afectaron mucho mi impresión del hotel.

    Primer caso: 
    Iba a llegar en la tarde y llevaba 5 horas de ‘traslado’ para estar en mi destino. Comenté en twitter que tenía mucho antojo de un platillo típico del destino, sin más. El hotel sabía que iba de negocio y que no iba a querer salir durante mi primera noche. ¿Qué hicieron? A mi llegada me informaron que ya habían solicitado el platillo que había mencionado y que simplemente debía decirles a que hora lo quería y acompañado de que bebida. ¡GOAL! Llegué con hambre. Cansada. Sin ganas de salir y con antojo. Lo había comentado en twitter y me ‘escucharon’. Quede feliz.

    Segundo caso:
    Llegaba también bastante tarde. Después de 9 horas de camino. Tenía mucha hambre. También lo puse en twitter y lo envié por correo electrónico inclusive al hotel. Me contestaron que tendrían el restaurante abierto para pedir algo. Bien. Sin embargo, cuando llegué al hotel, me empiezan a solicitar TODOS mis datos para check-in (a pesar de tener todo ya anotado por correo electrónico hace mucho tiempo), la persona no me habló de comida (a estas alturas estaba casi a punto de comerme el arreglo floral en el escritorio) y me envía a mi habitación. Llegando no hay de comer. Me refiero a una manzana, una galleta, no se. Tengo que buscar el menu de servicio al cuarto, ordenar y esperar. ¿Grave? No. ¿Normal? Quizás. ¿Impresionante? Para nada.

    ¿Te ha pasado algo así?